
Cristina Rufilanchas
Durante los años he aprendido varias cosas, la primera, fundamental: no hay que ahorrar en según que tratamientos de tu vida porque realmente, a la larga, lo barato sale EXTREMADAMENTE CARO. Nunca me gustaron las clínicas tipo Dentix (sin ánimo de ofensa) y todos los dentistas a los que he visto a lo largo de los años, venían recomendados con mayor o menor fortuna. López Abad tiene varios aspectos buenos: un equipo excepcional, muy bien traído y ampliándose, pero con contención. Un negocio familiar y personas que te explican los pros y contras de los diversos tratamientos pero sin imposiciones. En otros lugares te cuentan milongas sobre lo que necesitan, aquí intentan salvaguardar lo que tienes hasta el último momento. Sobre el precio, no son baratos, pero eso depende de las prioridades de cada cual. Desde que voy allí, no he tenido problemas de piorrea, periodontitis y nada. Amelia -o Meli- es una dentista extraordinaria, detallista y cariñosa, al igual que las auxiliares Irene, Marisa y Mónica. Yo ya no los cambiaría por nada. Hace año y pico noté que no podía pronunciar bien en inglés, después de llevar aparato casi toda mi infancia, tuve que ponerme el Invisalign y estoy feliz. En poco mas de un año se me solucionó todos los problemas. Así que, que el precio no les eche para atrás… Si quieren un buen trabajo, aquí lo encontrarán. Merece la pena.